La exposición al sol y el esfuerzo que exige al cuerpo
Estar al sol cuando las temperaturas rondan los 40 grados no es nada fácil. Según el doctor Marco Antonio Moras, coordinador de Urgencias del Hospital Vithas Vitoria, el cuerpo normalmente funciona alrededor de 36 grados. Hasta los 37 grados, nos obliga a estabilizarnos «como si tuviéramos fiebre»; sin embargo, a partir de los 38 grados, puede resultar extremadamente complicado.
Las altas temperaturas traen consigo mayores tasas de riesgo
Las altas temperaturas nos obligan a adaptar nuestra rutina diaria. Es imprescindible beber más agua, y realizar ejercicio físico al sol puede ser peligroso. Además, el doctor Moras ha advertido que, a pesar de continuar viviendo con altas temperaturas, el cuerpo no debe estar sometido a una carga excesiva por encima de los 40 grados. Por ello, es importante seguir con la rutina habitual cuando las temperaturas aumentan, prestando atención a la aparición de síntomas graves.
Grupos de riesgo y síntomas de alarma
El doctor Moras ha señalado que el principal riesgo puede encontrarse en las personas mayores y en aquellas que padecen patologías previas. Si aparecen síntomas graves de forma rápida, es necesario que se llame a un médico de inmediato.
