Dirigido a mayores de 65 años, funciona de lunes a viernes en el centro social
Las personas mayores que viven en zonas rurales se encuentran en una situación de especial vulnerabilidad, un problema que se hace aún más evidente en localidades pequeñas como Antoñana, en Kanpezu (Mendialdea), donde el aislamiento y la soledad no deseada afectan con más intensidad al citado colectivo.
El objetivo del reto demográfico supone mantener las comunidades vivas y sostenibles, garantizar los servicios públicos, impulsar la cohesión social y adaptar las políticas a la población cambiante. En base a todo ello, el Consejo de Gobierno del Gobierno Vasco ha aprobado la concesión de una subvención de 10.000 euros para financiar el comedor social de Antoñana, que permitirá a las personas mayores ir a comer al Centro Cívico de lunes a viernes, a mediodía.
Las características geográficas y sociales del medio rural alavés ponen de manifiesto la gran dispersión de los núcleos de población y la elevada tasa de envejecimiento. En Antoñana, por ejemplo, con tan solo 147 habitantes, destaca el colectivo de personas mayores, sobre todo hombres, que viven solos, con menos contacto social, baja actividad física y social, y falta de motivación para realizar nuevas actividades.
Antoñana cuenta con un centro social con cocina y comedor, por lo que la Junta Administrativa ha diseñado esta intervención para ofrecer a las personas mayores un menú o dieta equilibrada, a un precio asequible, en un entorno relacional agradable.
La iniciativa, que tuvo su prueba piloto el pasado noviembre, está pensada para en torno a 24 personas mayores de 65 años, que viven solas o en pareja, que se alimentan de forma autónoma, que necesitan ayuda con una alimentación equilibrada o que necesitan un espacio relacional y acogedor.
Espacio idóneo
El Centro Social de Antoñana, además de una cocina industrial y un salón comedor con mesas, sillas y pantalla de TV, dispone de accesos y baños adaptados a la movilidad reducida. Las comidas son elaboradas por un restaurante de Maeztu y llevadas por su catering al Centro de Antoñana. Una persona de la localidad, con la certificación oficial de manipuladora de alimentos, atiende el servicio de comedor. En la elaboración de los menús del comedor social se emplean productos KM 0 de la comarca de la Montaña Alavesa y se siguen las directrices nutricionales que marca el equipo médico del Centro de Salud Rural de Maeztu.
No en vano, sus objetivos son asegurar la comida adecuada a las necesidades nutricionales de las personas usuarias; facilitar el desarrollo de hábitos saludables en la alimentación por parte de las personas mayores; contribuir a que puedan llevar una vida autónoma durante el mayor tiempo posible; permitir la permanencia en el hogar y el entorno; detectar situaciones de riesgo y potenciar espacios que faciliten la creación de redes y relaciones sociales.
El departamento de Bienestar, Juventud y Reto Demográfico asume así los objetivos de gestión de los retos derivados de los cambios poblacionales como consecuencia de la despoblación en el medio rural, el envejecimiento de la población, el aumento de la tasa de supervivencia, el aumento del número de personas mayores que viven solas, el cambio de modelo familiar, la reducción del potencial de los cuidadores familiares, y que muchas personas quieran seguir viviendo en su hogar y entorno. “Por diversas razones, las necesidades del colectivo de personas mayores han aumentado y se plantea el reto de desarrollar acciones y recursos más innovadores y adecuados, es aquí donde se enmarca el apoyo al proyecto del comedor social de Antoñana”, han apostillado desde el Gobierno vasco.
