Con las calles y plazas del centro de Gasteiz llenas, el Día del Blusa y la Neska marca la cuenta atrás para la llegada de Celedón
Las seis de la tarde del 4 de agosto está cada vez más cerca. Durante las próximas jornadas, eso sí, se van a ir sucediendo los actos de eso que se ha venido a llamar prefiestas. Conciertos, campeonatos deportivos, mercados, representaciones teatrales, el pregón con Iñigo Etxezarreta (ETS)… son los pasos intermedios que vendrán tras la multitudinaria celebración ayer en la capital alavesa del Día del Blusa y la Neska. La fiesta está en marcha y este tren ya no se para.
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Al magnífico ambiente vivido durante todo el día se quiso sumar hasta una bajada de temperaturas que la gran mayoría agradeció, más allá de que más de uno estuvo, sobre todo a la tarde, con un ojo en el móvil y otro en el cielo ante la posibilidad de que lloviera. Y al final, terminó lloviendo. Pero como decía uno de los vendedores del mercado agrícola en el Campus de Álava, “mejor esto que estar aquí todo el día a 40 grados”. Lo cierto es que la actividad se puso en marcha desde muy pronto a la mañana, más allá de que la noche del viernes al sábado a unos cuantos se les hizo muy larga y no fue complicado acudir a las dianas de las nueve de la mañana y cruzarse con algún grupito que buscaba el camino a la cama y no a la fiesta. De esa ya había tenido bastante.
Sin parar
El ir y venir por el centro de la capital alavesa fue constante y desde bien pronto, los puestos de ajos ubicados en Portal del Rey y la cuesta estuvieron trabajando a tope. Entre los vendedores, muchos habituales que llevan acudiendo a esta cita desde hace 20 y 30 años. Entre los compradores, sobre todo a primeras horas, muchas preguntas y algún que otro intento de regateo. Eso y, por supuesto, las tradicionales fotos con la ristra a hombros. Hay cosas que nunca cambian y que, además, no deberían, aunque ahora las imágenes se tomen con un móvil para subirlas al instante a una red social.
En imágenes: Herri kirolak en la plaza de los Fueros por el Día de Santiago
Alex Larretxi
De las vaquillas en el Iradier Arena a la carrera de las barricas –los de Basatiak empiezan a parecer habitantes del poblado de Asterix y Obelix, nadie puede con ellos–, de la pelota en los Fueros al concierto de la Banda en el quiosco del parque de la Florida, de la competición de los blusas y neskas en herri kirolak al paseo entre los animales presentes en el mercado agrícola del Campus de Álava, de… Encontrar un hueco libre entre tanto plan fue complicado.
Mucha música
Además, la fiesta aparecía por cualquier rincón sin necesidad de participar de un acto concreto, sobre todo gracias a los grupos de txistularis y a los componentes de las txarangas que van con las cuadrillas. La evolución en las versiones de canciones bien conocidas que se están escuchando en los últimos años dan para tres o cuatro listas de Spotify. Eso sí, hay unas más acertadas que otras, todo hay que decirlo.
En imágenes: homenaje a los blusas y las neskas que han fallecido
Pilar Barco
Entre tanto sonido, gasteiztarras y gentes llegadas tanto del resto del territorio como de otros lugares terminaron por configurar una gran comunidad festiva. Se trataba de calentar motores de cara a lo que vendrá y casi nadie quiso salirse del plan previsto, más allá de que volverse a enfundar el traje de blusa y de neska tienes sus riesgos. Más de un pie sufrió las consecuencias de volver a meterse en las albarcas un año después.
Pero ni esos pequeños contratiempos pudieron impedir, por ejemplo, la realización del primer paseíllo único, una experiencia que se volverá a repetir entre el 5 y el 9, más allá de las controversias. A la hora de la verdad –aunque se vieron pegatinas en contra de la medida, siguiendo la estela de la concentración del viernes–, las ganas de fiesta triunfaron. Eso sí, ¿era necesario que algún que otro blusa acabara dentro de los contenedores de basura del recorrido?. Sea como fuere, La Blanca ya espera su turno.
