Creciente tensión en La Llanada Alavesa por los episodios de caza furtiva nocturna

Integrantes de la Asociación de Cazadores de Álava y habitantes de la comarca señalan que esta práctica ilegal se prolonga desde hace más de un año

La tensión entre los vecinos y el colectivo de cazadores de la Llanada Alavesa ha aumentado en los últimos meses debido a la proliferación de episodios de caza furtiva. La presencia constante de vehículos sospechosos durante las horas nocturnas y el hallazgo de animales muertos en fincas de la zona han colmado la paciencia de los residentes del concejo de Hijona, en el municipio de Elburgo.

Integrantes de la Asociación de Cazadores de Álava y de la Federación, sumados a habitantes de la comarca, señalan que esta práctica ilegal se prolonga desde hace más de un año. El modus operandi de los furtivos implica desplazarse de noche en coche para abatir piezas sin ningún tipo de autorización.

En muchos casos, los implicados decapitan a los animales para llevarse únicamente algunas partes como trofeos y abandonan los restos en las fincas de la zona.

«Las normas están para cumplirlas y son para todos»

Cazadores y vecinos de la zona

Los afectados sostienen que la situación ha alcanzado un límite preocupante por el incremento de la agresividad. Según los vecinos, se han registrado enfrentamientos verbales e incluso persecuciones a los presuntos furtivos, un grupo de personas de una zona cercana que, en ocasiones, exhibe sus acciones en redes sociales.

El temor a posibles represalias ha evitado que se formalicen denuncias con nombres y apellidos ante las fuerzas de seguridad, aunque los hechos se han comunicado en reiteradas ocasiones a la Diputación Foral de Álava. «Las normas están para cumplirlas y son para todos. La gente se está cansando y parece que los culpables se ríen de todos», explican vecinos de la zona.

Reclamación de mayor vigilancia

A pesar de los avisos trasladados a los responsables del área de Caza y Pesca de la institución foral y a la Ertzaintza, los residentes aseguran que no se ha erradicado el problema ni se ha percibido un incremento significativo de los controles nocturnos.

La respuesta que se ha otorgado desde la administración es solicitar a los denunciantes que alerten en el momento preciso en que se están cometiendo los actos ilegales, una exigencia que los vecinos consideran inviable debido a los horarios en los que se producen los hechos y a la falta de competencias en materia de seguridad ciudadana por parte de los particulares.

El malestar es especialmente palpable en el colectivo de cazadores locales, que defiende el cumplimiento de la normativa y la conservación de la fauna silvestre frente a unos actos que degradan la imagen del sector.

Las partes afectadas insisten en la necesidad de que la guardia forestal y las autoridades policiales adopten medidas efectivas para frenar unas actividades ilegales que amenazan la convivencia en el entorno rural alavés.