Las visitas guiadas permiten recorrer la historia y los rincones de María Inmaculada
Hay edificios que forman parte del paisaje cotidiano de una ciudad hasta el punto de pasar desapercibidos. La Catedral de María Inmaculada, conocida popularmente como Catedral Nueva, es uno de ellos.
Situada frente al parque de La Florida, en pleno centro de Vitoria-Gasteiz, su presencia es habitual para los vecinos, pero no tanto el conocimiento sobre lo que esconden sus muros. «Igual es el templo que menos conocemos los propios vitorianos», explica Gonzalo Martínez de Antoñana, guía que lleva cerca de una década realizando las visitas guiadas por el interior del templo.
La visita comienza mucho antes de entrar en los detalles arquitectónicos. El recorrido parte del nacimiento de la Diócesis de Vitoria y de la necesidad de contar con una sede para el obispo.
La antigua colegiata de Santa María había sido elevada a catedral en 1862, cuando se creó la diócesis, pero con el tiempo surgió el proyecto de levantar un nuevo templo. «Cuando se funda una diócesis y se nombra un obispo, lo primero que necesita es una sede», resume Martínez de Antoñana.
A partir de ahí, la explicación se detiene en el concurso convocado para construir la nueva catedral, el proyecto elegido y la maqueta original.
Ese proyecto inicial es precisamente uno de los puntos que ayudan a entender por qué el edificio actual no es exactamente el que se había planteado en un primer momento.
Durante el recorrido, el guía explica las circunstancias que fueron modificando las previsiones originales y las diferentes etapas por las que pasó la construcción. La propia historia del edificio, asegura Martínez de Antoñana, es una de las claves para comprender cómo llegó a adquirir el aspecto que presenta hoy.
En imágenes: Visita guiada a la Catedral Nueva de Vitoria Stuart MacDonald
Después llega el momento de recorrer el templo y mirar hacia arriba. La visita incluye también el acceso a la terraza, situada a 22 metros de altura, desde donde se obtiene una panorámica de la ciudad.
Desde allí, uno de los momentos que más llama la atención es la vista a las cuatro torres alineadas, una imagen especialmente reconocible de la ciudad.
Para Martínez de Antoñana, este punto del recorrido permite contemplar la Catedral Nueva desde una perspectiva que difícilmente se obtiene desde la calle: “Es una de las postales más bonitas de Vitoria”.
El itinerario continúa hacia la cabecera y la cripta, donde se concentran algunos de los ejemplos decorativos más destacados del edificio. Escultura y vidrieras adquieren aquí un especial protagonismo.
La Catedral cuenta con un conjunto de vidrieras de gran valor y, como explica el guía, la visita permite detenerse en algunos de sus principales ejemplos.
También se pasa por el Museo Diocesano de Arte Sacro, integrado en el recorrido, aunque la explicación no se centra habitualmente en sus piezas, sino en elementos concretos como la imagen de la Virgen Blanca, patrona de Vitoria.
En imágenes: Visita guiada a la Catedral Nueva de Vitoria Stuart MacDonald
«Lo que más sorprende es el tamaño y cómo engaña la vista», cuenta el guía. Muchos visitantes llegan pensando en un edificio de dimensiones más reducidas y descubren durante el recorrido un templo mucho mayor de lo que aparenta desde el exterior.
Las preguntas más habituales giran precisamente en torno a sus dimensiones, como la altura interior o la longitud del edificio.
El público que participa en estas visitas es variado, aunque el guía señala que predominan las personas de 35 años en adelante y que también son numerosos los jubilados.
Pero hay un grupo que tiene un peso especial: los propios habitantes de Vitoria-Gasteiz. Martínez de Antoñana distingue así entre visitantes que llegan de fuera y vecinos de la ciudad que aprovechan la oportunidad para conocer un edificio que forma parte de su paisaje diario: «Como Santa María trae mucho la atención y está bien que lo haga, nos olvidamos de que tenemos otro templo con una historia muy curiosa».
En imágenes: Visita guiada a la Catedral Nueva de Vitoria Stuart MacDonald
La propuesta se concentra durante los meses de verano. Este año, las visitas se desarrollan del 14 de julio al 29 de agosto, de martes a sábado, con dos pases matinales, a las 11.00 y a las 12.30 horas.
Las plazas son limitadas y fija el precio en cinco euros por persona, con acceso gratuito para menores de 12 años. El punto de encuentro se encuentra en el acceso al Museo Diocesano de Arte Sacro, dentro del propio templo.
Dos etapas
La Catedral de María Inmaculada es un templo neogótico del siglo XX y constituye uno de los edificios religiosos más destacados de Vitoria-Gasteiz.
La creación de la Diócesis de Vitoria en 1862 impulsó la necesidad de contar con una nueva sede, al considerar insuficiente el antiguo templo de Santa María.
El proyecto de la nueva catedral comenzó a tomar forma a comienzos del siglo XX y las obras arrancaron en 1907 bajo el impulso del obispo José Cadena y Eleta.
La construcción quedó marcada por diferentes etapas. La primera, desarrollada entre 1907 y 1913, permitió levantar la cripta y buena parte de la girola, donde se concentra un importante repertorio escultórico y de vidrieras modernistas.
Las obras quedaron posteriormente paralizadas en 1914 y no se retomaron hasta décadas después. La segunda gran fase se desarrolló entre 1946 y 1969, siguiendo el proyecto original, pero con planes más económicos. La catedral fue finalmente consagrada en 1969.
El resultado es un templo de planta de cruz latina, cinco naves, girola y cripta, en cuyo interior se encuentra también el Museo Diocesano de Arte Sacro de Álava. Su historia, sus dimensiones y su patrimonio artístico son precisamente los elementos que la visita guiada pretende sacar del anonimato cotidiano.
