El conjunto albiazul nunca ha ganado a los madrileños cuando estos han actuado como locales fuera de su estadio
Este jueves será la cuarta vez que el Rayo Vallecano-Deportivo Alavés se juega fuera del Estadio de Vallecas. Estas son las tres historias anteriores de esos partidos:
La primera vez ocurrió en la temporada 1956-57, en el campeonato de Segunda División (Grupo Norte). El Rayo Vallecano, que por entonces mantenía una estrecha relación con el Atlético de Madrid, disputó su encuentro frente al conjunto albiazul en el desaparecido Estadio Metropolitano, propiedad del equipo colchonero.
El Deportivo Alavés llegaba a esa temporada tras descender de Primera División. Por su parte, el equipo rayista debutaba en la categoría de plata en un campo ajeno, ya que tuvo que acondicionar su propio estadio para cumplir con los requisitos de la nueva categoría.
Ocurrió el 4 de noviembre de 1956. Los jugadores rayistas de entonces, con Feliciano Rivilla en sus filas -quien después sería campeón de Europa con la selección española en 1964-, vencieron por 3-1 al equipo entrenado por Luis Urquiri. Este último alineó el siguiente once: Carlos Larrañaga; Sanz, Erezuma, Gorospe; Aitor Muruamendiaraz, Miguel Ibarra; Contrasta, Echeandia, Ucelay, Echaniz y Fernando Iborra.
A los seis minutos, el Deportivo Alavés ya perdía por 2-0. A los catorce, Miguel Etxaniz acortó distancias y, a los cincuenta y nueve, Alberto Callejo —otro jugador cedido por el Atlético de Madrid— colocó el 3-1 definitivo.
Desde el minuto treinta y siete, el equipo jugó en inferioridad física tras la lesión de Juantxo Gorospe. Aunque fue atendido en la banda y regresó al campo como una figura decorativa en el extremo izquierdo, obligó a una reestructuración: Fernando Iborra pasó a la banda y Miguel Ibarra ocupó el lateral izquierdo.
Dos partidos en la década de los 70
En las temporadas 1974-75 y 1975-76, el Estadio Vallehermoso de Madrid acogió dos encuentros de Segunda División entre el Rayo Vallecano y el Deportivo Alavés. El conjunto madrileño actuó como local debido a las obras de remodelación del Estadio de Vallecas, el campo histórico que conocemos en la actualidad.
El primero de los dos partidos se jugó el 12 de enero de 1975, y el conjunto rayista venció por 2-0 al albiazul, entrenado por el mítico ex portero internacional Iñaki Eizaguirre, quien puso en liza a Alarcia; Frutos, Montejo, Carlos Español (“Luisi”, 55’); Arana III, Pepe Catalán; “Pana”, Quintana, Jesús Aranbarri, Álava y Fernando Aranburu. Los “pequeños” “Potele” y “Felines” lograron los dos goles locales.
Cuatrocientos trece días más tarde, el Rayo y el Deportivo Alavés volvieron a encontrarse en el Estadio de Vallehermoso -el primer recinto polideportivo que contó con pista de tartán-. De nuevo, los vallecanos vencieron a los albiazules, en esta ocasión por 2-1. El entrenador alavesista, el marroquí nacionalizado español Abdallah Ben Barek, alineó a los siguientes jugadores: “Rodri”; Martín Vila, Montejo (Antonio, 64’), Pascual; Bea, Zuluaga; Ortigosa (Urquía, 64’), Aranbarri, Uriarte II, Sánchez Martín y “Pana” el 29 de febrero de 1976.
A los veintinueve minutos, Fermín -quien después sería el primer representante de Raúl González Blanco- logró el 1-0 de penalti. En la segunda parte, Eliseo Salamanca, futuro jugador del Deportivo Alavés, amplió la cuenta con el 2-0. A seis minutos del final, Gabriel Uriarte recortó distancias para el conjunto albiazul. Por su parte, el equipo vencedor logró el triunfo tras haber destituido pocos días antes a su entrenador de comienzos de temporada, el crack argentino Alfredo Di Stéfano.
Estadísticas desfavorables
Para los amantes de las estadísticas: El Deportivo Alavés nunca ha ganado al Rayo Vallecano cuando los madrileños han actuado como locales fuera de Vallecas. En sus cinco visitas al Estadio de Butarque en Primera División, el conjunto albiazul tampoco conoce la victoria.
Por último, en sus veintiún temporadas en la máxima categoría, el Deportivo Alavés disputa su séptimo partido a domicilio en la segunda jornada. El resultado en las seis anteriores fue siempre el mismo: derrota. ¡Las estadísticas están para romperlas!




