DNA reunió a expertos en la rehabilitación de inmuebles que coincidieron en definir estas reformas como el revulsivo para ganar en salud, calidad de vida y confort
Rehabilitar una vivienda no solo mejora un edificio. También mejora la salud de las personas que viven en esa casa, reduce el consumo energético, revaloriza el patrimonio y revitaliza comunidades y barrios enteros. Este fue el mensaje compartido por los profesionales reunidos en la mesa sectorial desarrollada bajo el título ‘Subvenciones para la rehabilitación de edificios: claves y oportunidades’.
Esa fue una de las principales conclusiones del debate que DIARIO DE NOTICIAS DE ÁLAVA organizó el miércoles en el Hotel Ciudad de Vitoria. Bajo la moderación del director del mismo, César Martín, tuvo lugar esta mesa sectorial en la que participaron Ignacio Cepeda, gerente de Ensanche 21; Mario Cantón, gerente de MC2 Estudio; José Javier Alzaga, presidente de COATARABA; Aitor González, gerente de KAMY y Alberto Garay, responsable de Promoción de Negocio de Rehabilitación de Comunidades de Laboral Kutxa.
VÍDEO: Mesa sectorial ‘Subvenciones para la rehabilitación de edificios: claves y oportunidades’
DNA
¿Qué hay detrás de esa rehabilitación?
La rehabilitación del parque inmobiliario se ha convertido en uno de los grandes retos de Vitoria-Gasteiz. Una ciudad con barrios consolidados, miles de viviendas construidas hace varias décadas y un importante margen de mejora en materia de accesibilidad y eficiencia energética. Sin embargo, detrás de cada proyecto de rehabilitación hay mucho más que una obra: hay una apuesta por la salud, el bienestar, la sostenibilidad y la calidad de vida de quienes viven en esos edificios.
Por ello, estos expertos que acudieron a la convocatoria de DNA coincidieron en que rehabilitar edificios ya no puede entenderse únicamente como una cuestión de mantenimiento. “Hoy supone invertir en confort, salud, ahorro energético y bienestar social”, como remarcó en varias ocasiones el gerente de Ensanche 21. Y es que, nadie duda del hecho de que vivir en una vivienda bien aislada, sin humedades, con buena accesibilidad y temperaturas adecuadas repercute directamente en la calidad de vida de las personas, especialmente de los mayores y de quienes pasan más tiempo en sus hogares.
En una ciudad como Vitoria-Gasteiz, donde buena parte del mapa residencial supera ya varias décadas de antigüedad, la rehabilitación representa además una oportunidad para revitalizar barrios enteros. Zonas como Coronación, Zaramaga o el Casco Histórico concentran buena parte de estas actuaciones.
Los datos reflejan que el camino ya está iniciado y da pasos en positivo. En los últimos siete años se han llevado a cabo en torno a 200 rehabilitaciones al año en la capital alavesa. Pero, todavía queda por hacer. Se estima que alrededor de 8.000 viviendas de la capital gasteiztarra siguen sin ascensor, una circunstancia que condiciona el día a día de miles de personas y limita la autonomía de mayores o de aquellos con movilidad reducida.
Precisamente, la accesibilidad fue durante años la principal motivación para acometer obras en las comunidades de propietarios. Hoy, sin dejar de ser importante, el foco se ha desplazado hacia la eficiencia energética. El incremento del precio de la energía, la necesidad de reducir emisiones y la mejora del confort han convertido el aislamiento de fachadas, la renovación de cubiertas o la sustitución de ventanas en actuaciones prioritarias.
No obstante, el gran obstáculo sigue siendo el mismo: convencer a los vecinos. Los profesionales que acudieron a esta mesa de debate apuntaron que lograr el consenso dentro de una comunidad continúa siendo el trabajo más complejo de todo el proceso.
No siempre resulta sencillo explicar que una rehabilitación supone una inversión que revierte en ahorro energético, incremento del valor de la vivienda y mejora de la calidad de vida.
Comunidades reticentes
A ello se suma un factor que se repitió durante toda la jornada entre los asistentes: la falta de información. Muchos vecinos no saben que existen ayudas y subvenciones que pueden reducir el coste de las actuaciones. O desconocen si cumplen los requisitos o consideran que la tramitación administrativa será demasiado complicada.
Un instante de la mesa sectorial ‘Subvenciones para la rehabilitación de edificios: claves y oportunidades’ Alex Larretxi
En este sentido, el papel de Ensanche 21 fue señalado como una pieza clave. “Su labor permite que muchas comunidades puedan acceder a las ayudas disponibles con un proceso mucho más ágil de lo que inicialmente imaginan”, apuntaba Mario Cantón al respecto. Informar, orientar y facilitar la gestión administrativa se ha convertido en una herramienta fundamental para que los proyectos lleguen finalmente a ejecutarse; además de hacer una buena pedagogía previa con los particulares.
En este sentido, el componente económico sigue siendo uno de los principales frenos de la rehabilitación. Muchas comunidades centran inicialmente el debate en el coste de las obras, sin valorar el retorno que esa inversión tendrá a medio y largo plazo. Una vivienda rehabilitada consume menos energía, ofrece mayor confort, incrementa su valor en el mercado y reduce futuras intervenciones de mantenimiento.
Pero, sobre todo, mejora la vida de quienes la habitan y tiene una dimensión colectiva. Cada edificio renovado contribuye a modernizar el barrio, a dinamizar la actividad económica local y a avanzar hacia una ciudad más sostenible. No se trata únicamente de mejorar una fachada, sino de revitalizar comunidades enteras y reforzar el tejido social de los barrios.
El mensaje final fue claro: las ayudas existen, los profesionales también y los beneficios están ampliamente demostrados. El verdadero desafío pasa ahora por aumentar la concienciación ciudadana, acercar la información a las comunidades de propietarios y demostrar que rehabilitar no es un gasto, sino una inversión en presente y en futuro.
Al fin y al cabo, hacer esas mejoras en una vivienda es mucho más que reformar un edificio. Es apostar por la salud, el bienestar y la calidad de vida de quienes lo llaman hogar. Es revitalizar barrios y hacer una ciudad más accesible y eficiente. En otras palabras, dar forma a una ciudad donde se viva mejor.




