El defensa madrileño, traspasado hace un par de semanas al Spartak de Moscú, se muestra agradecido al Alavés y opina que el cambio de aires le va a hacer «crecer como persona y como jugador»
Dos semanas lleva ya Víctor Parada en Moscú y realmente el frenesí vivido en este tiempo le impide asimilar por ahora todo lo que está experimentando. Incluso se ha estrenado ya oficialmente como nuevo jugador del Spartak tras su marcha del Alavés, además con victoria ante el FC Rodina. Asentado ya en su nuevo hogar y en uno de los pocos momentos libres de los que dispone atiende la llamada de DIARIO DE NOTICIAS DE ÁLAVA para hablar de cómo se gestó su llegada al bando ruso y de su etapa como albiazul.
¿Cómo van estos primeros días en una ciudad como Moscú?
Bien, la verdad que muy contento. Ya más tranquilo una vez que te asientas un poco, encuentras casa y vas ubicándote. Las primeras jornadas son un poco ajetreadas porque hay que hacer muchos trámites con el permiso de trabajo, la tarjeta de crédito… Pero ahora ya pensando en lo deportivo y en coger ritmo porque no he tenido pretemporada y aquí empezaron tres semanas antes y ya estamos en la segunda jornada de liga.
Incluso ya ha debutado.
Cierto, jugué de titular y lo hice sesenta minutos. Ganamos 3-0 y la verdad es que ahora toca ir mejorando día a día.
Menuda confianza la ha dado el míster entonces.
Además de verdad. Hablamos mucho y ya hemos comentado que estuvo en Vitoria, aunque es de Logroño. La verdad es que estoy muy bien con él. Me ayuda bastante y que pueda hablar español te hace más fácil la comunicación y la integración dentro del equipo y de lo que es el modelo de juego que él quiera y para lo que me pide estoy poco a poco intentando adaptarme.
¿Qué responsabilidad tuvo Juan Carlos Carcedo en su fichaje?
Tuve contacto con él, claro, y me explicó un poco lo que quería de mí y lo que había visto. Confiaba en él como entrenador y en la trayectoria que había tenido sobre todo en Chipre en Champions y pensé que podía hacerme mejorar con lo que quería de mí.
Imagino que la aclimatación a una ciudad de 13 millones de habitantes tiene que ser compleja.
Es un cambio importante, por supuesto. Aquí no puedes ir andando a todos los sitios o en bicicleta como en Vitoria, pero en cierta forma me recuerda un poco a Madrid en cuanto al ajetreo, el tráfico, la gente… No es algo que me haya impactado en ese sentido.
¿Ha podido hacer algo de turismo?
Los primeros días que estaba mi madre hice un poco de turismo, sí. Ahora que estoy solo y he tenido que hacer algo de burocracia además de buscar piso no he tenido mucho tiempo libre. Entiendo que a partir de ahora comenzaré a visitar lugares emblemáticos como la Plaza Roja y demás.
Hace un año peleaba por ascender a Primera con el Mirandés y ahora está en el Spartak. ¿Imaginaba ese tránsito en tan poco margen?
Uno cuando está en la vorágine del fútbol no puede pararse a pensar en lo que está consiguiendo porque esto no espera a nadie. Sí que valoro el hecho de haber pasado esas etapas y estar hace un año en Segunda y ahora aquí es un logro muy importante e inesperado. Ni tan siquiera hubiera esperado quedarme en la primera plantilla del Alavés y consolidarme como titular durante gran parte de la temporada. Al final siempre hay que mirar al presente y hacerlo lo mejor posible cada día y así vendrán las cosas.
¿Cómo fue la negociación?
Surge como un interés y mi agente me lo comunica, me pregunta si estaría dispuesto a hacer ese cambio si se diese la posibilidad. Le dije que estaba abierto y nunca se podían cerrar las puertas a ningún sitio. A partir de ahí se fue avanzando, se presentó la oferta y decidimos en consonancia con mi familia aceptar la propuesta.
Cuando ya vio la oferta, ¿cómo reaccionó?
Siempre digo que hasta que las cosas no están en el papel nunca sabes qué puede pasar. Cuando me la presentaron me tomé unos días para valorar qué era lo mejor, porque no es una decisión fácil y es que cambia tu vida en todos los aspectos. Lo hice con la mayor tranquilidad posible junto a mis padres.
“Hace un año no hubiera esperado ni quedarme en la primera plantilla del Alavés”
¿Le dio muchas vueltas?
Era una oportunidad que me atraía. Aunque ahora el Spartak no puede jugar competición europea es un club que ha disputado unas semifinales de Champions y casi siempre ha jugado en Europa. Es un entidad que está para jugar esas competiciones y el cambio no lo veía con malos ojos porque entendía que me iba a hacer crecer como persona y como jugador. No tenía ese miedo de cambiar de país e irme lejos de mi familia como puede parecer desde fuera. Al final uno tiene que mirar por uno mismo y lo que es mejor para él.
¿Qué es lo que más le sedujo de la propuesta?
No está asegurado que las sanciones se vayan a quitar, pero hay rumores y conversaciones que apuntan a que la temporada siguiente podríamos estar jugando competiciones europeas. Eso sí que fue un impulso como pensar en que el siguiente curso pudiera estar jugando en Europa, si la temporada se da medianamente bien. A partir de ahí tomé la decisión y es que vienes a un club histórico a la vez que el más grande de Rusia, donde pelear por títulos también fue una de las cosas que me empujó a fichar.
¿Cuándo se vio fuera del Alavés?
Los términos personales los puedes aceptar, pero luego hay una negociación entre clubes en la que no tengo nada que ver. La oferta del Spartak al Alavés le pareció bien y entonces fue cuando todo se definió.
Llegó al Alavés en juveniles. ¿Cómo valora su trayectoria en Vitoria?
Muy buena, no puedo decir otra cosa, porque cuando un chaval llega con 18 años y asciende hasta el primer equipo evidentemente es algo muy positivo. Cierto que con subidas y bajadas en ese camino y pasando por todas las categorías. Me ha costado y ha sido un camino duro, pero llegar a Primera tiene un coste y tienes que estar dispuesto a pagarlo y no todos los jugadores están por la labor de sufrir y trabajar y por eso llegan muy pocos. Eso lo valoro mucho, la verdad.
Usted es el exponente de que muchas veces una cesión es un acierto.
Ahora los chicos tienen prisa por llegar arriba y si no se ven en el primer equipo lo antes posible piensan que no valen o se quieren ir. Una cesión tampoco es que sea fácil porque si no haces las cosas bien no vas a jugar y al volver tienes problemas. Hay que seguir trabajando para demostrar que mereces una oportunidad cuando vuelvas.
En ese sentido, ¿Miranda fue el punto de inflexión?
E Irún también, le diría, sobre todo los últimos tres o cuatro meses que acabé jugando todo. Cierto es que ir al Mirandés fue el paso definitivo para quedarme en el fútbol profesional. Se dieron todas las circunstancias para que todo fuera bien, tener minutos y que el colectivo hiciera lo que hizo nos dio mucho a todos.
Curiosamente en un año la situación ha sido totalmente la contraria para usted y para el Mirandés.
Lo que hicimos no fue normal porque era la primera vez que el club estaba ahí. Al mismo tiempo pasar de aquello al descenso de esta temporada es duro y difícil de asimilar, pero son cosas que se dan en el fútbol. Ojalá puedan volver pronto a Segunda.
Allí también descubrió otra faceta como central, ¿no?
En categorías inferiores, antes de llegar al Alavés, venía jugando de central. Por eso conocía la posición. Luego cuando aterricé en Ibaia me pusieron de lateral y yo encantado. Por ello me adapté muy rápido en Miranda y esta pasada campaña cuando Quique puso la línea de tres. Me siento muy cómodo ahí y me he adaptado muy rápido, me gusta mucho jugar ahí.
“Llegar a Primera tiene un coste; hay que estar dispuesto a pagarlo y no todos lo están”
Y en el Spartak, ¿dónde va jugar?
Aquí de entrada jugamos con línea de cuatro y el míster me ha dicho que me va a utilizar en las dos posiciones. Cuando juego de lateral lo hago muy cerrado, haciendo una línea de tres cuando tenemos el balón. Es lo que él me está pidiendo y quiere de mí.
Con el contrato que ha firmado, ¿entiende que es el momento de asentarse en la élite?
No soy de ese pensamiento porque en el fútbol y en la vida nunca se sabe. Voy día a día y pienso en trabajar porque a partir de ahí vendrán las cosas buenas. Igual que el año pasado por jugar en el Alavés no pensé que iba a estar siempre en Primera o que ficharía por el Spartak. Prefiero no pensar así.
¿Qué Alavés ha dejado? Tienen que fichar mucho en su demarcación.
Siempre es algo difícil. Por mucho fichar no va a ir el año bien, lo que hay que hacer es acertar en las contrataciones. En defensa hacen falta jugadores, pero en el resto de posiciones creo que están muy bien cubiertas y por muy buenos jugadores. Yo que he tenido la suerte de entrenar con ellos todos los días, el año pasado se sufrió demasiado y de manera innecesaria. Muchos partidos que no sacamos puntos y teníamos que haberlo hecho nos hubiesen dado una mayor tranquilidad antes de la penúltima jornada. Pero la Primera está muy igualada y si hubiésemos sacado dos encuentros más estaríamos mirando a Europa. De todas formas todo está muy comprimido y en seis o nueve puntos tienes las posiciones de privilegio y el descenso.
Con Quique se le vio bien, ¿no?
Sí, muy a gusto. Me dio confianza para jugar y ser yo. Le estoy agradecido por hacerme sentir un buen jugador, como al Chacho por dejarme en el primer equipo.



