Jugadores y directivos desafían los acuerdos en vigor para forzar cambios de destino en un verano de inestabilidad
Un contrato firmado ya no garantiza la continuidad en dicho lugar. O, al menos, eso es lo que se está viendo en uno de los mercados más locos de los últimos tiempos con varios ejemplos de jugadores –e incluso un director deportivo como Xevi Pujol– que han jugado fuerte y corrido muchos riesgos a la hora de emprender un nuevo destino profesional teniendo un contrato en vigor con otro club.
En el baloncesto continental, los acuerdos que parecían blindar una plantilla durante años han empezado a saltar por los aires en cuestión de días. Una oferta millonaria o simplemente la decisión de que un jugador ya no encaja pueden abrir una puerta que parecía cerrada sin, de momento, saber si ello tendrá consecuencias legales.
Este verano ha dejado algunas historias que muestran hasta dónde puede llegar esa realidad. Xevi Pujol dejó de pertenecer a la disciplina del Baskonia a primeros de agosto tras un preaviso dado al club vitoriano dos meses antes para romper su contrato que expiraba en 2028.
Al tratarse de un cargo directivo, el manresano se agarró a una posibilidad que ofrece la legislación laboral para finiquitar su vínculo en Vitoria y poner rumbo al Barcelona, reacio a pagar por su fichaje.
De momento, Pujol ha puesto rumbo a la Ciudad Condal sin abonar ninguna compensación y la entidad del Buesa Arena se reserva la opción de llevar el caso a los tribunales.
Xevi Pujol en el interior del Buesa antes del duelo de Euroliga contra Dubai Alex Larretxi
El órdago de Raznatovic
David DeJulius, representado por un agente sin escrúpulos como Misko Raznatovic que le ha incitado a un cambio de aires, es el ejemplo más extremo. El base estadounidense había renovado con el UCAM Murcia hasta 2028 el pasado mes de marzo, después de firmar una temporada espectacular: 17,7 puntos por partido en la Liga Endesa y un protagonismo creciente en el conjunto murciano.
La ampliación parecía una apuesta de futuro. Apenas unos meses después, el jugador ha optado por cambiar de destino. El Besiktas turco, nuevo participante en la Euroliga, anunció oficialmente su fichaje el 1 de agosto y el Murcia sostiene que DeJulius no tenía derecho a abandonar unilateralmente el acuerdo.
El club pimentonero promete guerra y para ello ha anunciado acciones ante la FIBA y los tribunales. Lo que debía ser una renovación para asegurar a una de sus piezas principales, por tanto, da paso a una áspera batalla legal de consecuencias imprevisibles.
Walkup y el Olympiacos
El base greco-estadounidense se encuentra en una situación parecida, aunque con un escenario económico muy diferente. El base tiene contrato con Olympiacos hasta 2027 y no dispone de cláusula de salida, pero se ha visto tentado por el nuevo rico de la Euroliga (Dubái Basketball) y el lío en El Pireo monumental.
Sedekerskis trata de controlar el balón ante Walkup Jorge Muñoz
Hasta el punto de que Walkup no se presentó ayer al comienzo de la pretemporada con el vigente campeón europeo. La oferta del conjunto emiratí habría alcanzado los seis millones de dólares por dos temporadas, una tentación golosa para decir adiós a Grecia.
Walkup ha comunicado su intención de rescindir unilateralmente su contrato, mientras el Olympiacos considera que no existe una causa válida para hacerlo y exige una compensación mucho mayor para permitir su marcha.
Si no hay acuerdo, el caso puede terminar ante el Tribunal de Arbitraje de Baloncesto (BAT). En Murcia y El Pireo, el problema es el mismo: hay un contrato, pero una de las partes ya no quiere que ese vínculo marque su futuro.
Otros casos polémicos
Mario Hezonja también dejó el Real Madrid pese a tener contrato hasta 2029. El alero croata decidió regresar a la NBA para fichar por los Cleveland Cavaliers y ejecutó la cláusula que le permitía salir. La operación se complicó por problemas en la forma de afrontar el pago y el Madrid trató de frenar su marcha, pero finalmente el divorcio se hizo oficial el 31 de julio.
Moses Wright, rodeado por varios jugadores del Olympiacos Eitvydas Kinaitis
El caso de Moses Wright resulta aún más llamativo porque el Barcelona ya había cerrado su fichaje meses atrás. El pívot estadounidense decidió romper el acuerdo y dejar así al Barça sin un jugador que ya estaba incorporado a sus planes. Las dudas respecto a la solidez del proyecto blaugrana terminaron pesando en su decisión y ahora ya se ha alistado a las órdenes de Peppe Poeta en el Armani Milán.
En todos estos casos queda una idea clara: un contrato ya no garantiza que las dos partes vayan a llegar juntas hasta el final. Jugadores y agentes han encontrado nuevas formas de romper acuerdos que parecían cerrados en el mercado más loco e inestable que se recuerda.
